El programa Keeping it Modern (Manteniéndolo Moderno) de la Fundación Getty apoya proyectos de subvención a obras de significación arquitectónica sobresaliente, con el fin de avanzar en su conservación. Este año, entre las nueve obras seleccionadas se encuentra la iglesia de Cristo Obrero y su campanario en Estación Atlántida del ingeniero uruguayo Eladio Dieste, construida entre 1958 y 1960.

El equipo de especialistas que ha desarrollado el proyecto para su Plan de Conservación y Manejo está liderizado por dos arquitectos venezolanos que tienen una larga y relevante trayectoria en los estudios de historia y patrimonio arquitectónico en América Latina. Ellos son Ciro Caraballo y Mónica Silva Contreras, quienes han compartido con Material Cultural la exposición de este importante proyecto, sin duda un documento de referencia en la elaboración de planes de manejo y conservación de bienes arquitectónicos modernos.

1.- Significado del Edificio.

La obra del ingeniero Eladio Dieste es considerada como uno de los más importantes aportes de la arquitectura latinoamericana a la modernidad. Se diferencia de las obras tempranas (1930-1950), con alusiones directas a los postulados y las propuestas desarrollados en Europa o Estados Unidos y resalta en tiempos en que nada alentaba la posibilidad de que el ladrillo -ese modesto mampuesto milenario- asumiera un papel protagónico en búsquedas que tenían por referente a Eduardo Torroja o Félix Candela y sus muy notables ejemplos de cubiertas livianas con grandes luces en base a “cáscaras” de hormigón armado.

La obra de Dieste impacta por su aporte innovador en lo técnico-constructivo, con la consecuente capacidad de asumir y consolidar dos de los postulados básicos de la modernidad: rigor y autenticidad en la concepción de las obras y concepción de su significación estética de modo indisociable con el proceso de diseño estructural, además de materializar la respuesta socialmente eficiente a la demanda que la justifica. Llevando al límite las posibilidades de “la cerámica armada” como sistema constructivo que saca el mayor partido del trabajo solidario del ladrillo, el cemento y el acero, Dieste logró cubrir grandes luces con superficies laminares, incorporando un mínimo de masa y refuerzos metálicos. Sumado a ello, la flexibilidad del sistema permite aplicarlo a obras de muy diversa escala y función, desde viviendas y pequeñas escuelas a grandes fábricas y silos industriales.

Entre 1955 y 1995 la empresa Dieste & Montañez llevó a cabo con este sistema más de 150 obras en Uruguay, además de una 285 escuelas rurales basadas en un mismo modelos, unas 40 en Argentina, 26 en Brasil y 5 en España. Cada una de ellas destaca por sus aportes y avances en el desarrollo de la técnica y en la consecuente correspondencia entre intenciones, procedimientos y resultados (para Dieste, un imperativo ético).

La Iglesia del Cristo Obrero, en la población de Estación Atlántida, es la pieza icónica de la producción del ingeniero con la empresa Dieste & Montañez. A partir de una sólida formación académica y de una rica experiencia previa en el cálculo de bóvedas en concreto armado, en la década de los años cincuenta, Dieste desarrolla los criterios que ensayara en 1945 al colaborar con el arquitecto catalán Antoni Bonet en la construcción de la casa Berlingieri (Portezuelo, Maldonado), primera experiencia de cubierta con bóvedas de cerámica armada.

Se suceden entonces propuestas innovadoras en una diversa tipología estructural, siendo la Iglesia del Cristo Obrero un referente de principal significación en cuanto a la integralidad de su propuesta renovadora. En ella se hacen inseparables forma, función, diseño estructural y construcción, con un resultado que alentó un sentimiento de haber logrado no sólo “una adecuación más ajustada a las leyes que rigen la materia en equilibrio”, sino de estar obrando en sintonía “con el orden profundo del mundo”. La Iglesia del Cristo Obrero encabeza la selección de obras representativas que la Comisión del Patrimonio Cultural de Uruguay ha seleccionado para conformar el expediente que será presentado ante UNESCO para su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial. Ello en reconocimiento de su condición de ejemplo paradigmático de esa “economía cósmica” en la que convergen -y se sintetizan en el imaginario de Dieste- los aportes del ingeniero, el arquitecto y el constructor, en el marco de un compromiso ético-social plenamente asumido.

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Fotografía Marcelo Payssé Vista aérea de la Iglesia de Cristo Obrero y su campanario.

2.- Fortaleza del proyecto  presentado y su potencial de impacto en los avances en el campo de la conservación de la arquitectura moderna.

Las acciones de conservación de toda obra emblemática impactan directamente en la valoración y conservación de otras edificaciones del mismo autor o similar tipología. En el caso de la intervención programada en la Iglesia del Cristo Obrero, ese concepto tiene un escenario de aplicación que comprende como mínimo unas 200 edificaciones construidas entre 1955 y 1990 en el Cono Sur de América Latina. Casi todas ellas con aportes constructivos, espaciales y estructurales de significación, extendiéndose a otras obras muy poco conocidas, como las realizadas en la misma época por el  ingeniero Guillermo González Zuleta en Colombia.

Vemos que el proyecto de referencia supera en sus objetivos un interés puntual o regional, situándose en un horizonte más amplio al enfatizar tres líneas estratégicas fundamentales para la conservación de la arquitectura moderna: la conservación de documentos primarios -planos, hojas de cálculo, minutas de obras- y la divulgación de su contenido, lo cual habrá de traducirse en un mejor conocimiento de conceptos y propuestas. En segundo lugar, pretende un detallado análisis y estudio comparativo de las patologías detectadas en la obra con las presentes en otras edificaciones similares del siglo XX, en especial aquellas de estructuras laminares con refuerzos metálicos, sobre todo las obras tempranas, cuando las normas y especificaciones técnicas en el uso de los morteros estaban aún en proceso de elaboración. Por último, el proyecto pretende un detallado análisis del entorno social de la obra y del reconocimiento -potencial o real- de su significación. Con ello se enfatiza la importancia que, en la valoración y conservación de las obras del siglo XX, debe tener el reconocimiento social.

La arquitectura de la modernidad aun es subvalorada, en parte por no tener un discurso estético e histórico orientado a todo público, careciendo de los valores universalmente asignados a los monumentos y “lo antiguo”. En ese contexto, la conclusión del programa propuesto con relación a esta obra emblemática habrá de contribuir -en un escenario ampliado a escala continental- en el avance hacia una mejor y más comprometida valoración social de las obras contemporáneas.

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Fotografía Mónica Silva Contreraś Fachada lateral: Las superficies regladas de cerámica armada que caracterizan el exterior de la iglesia.

3.- Cualificación de los participantes del proyecto en relación al plan de trabajo.

Uruguay es un país con algo más de 3 millones y medio de habitantes. A pesar de su tamaño, territorial y poblacional, tiene una larga tradición en el estudio y valoración de la arquitectura. Igualmente se caracteriza por su temprana relación con obras estructurales en hormigón armado, siendo de las experiencias más tempranas en América latina. Las sociedades de Arquitectos e Ingenieros cuentan con más de 100 años de funcionamiento, al igual que las respectivas Facultades de Arquitectura e Ingeniería de la Universidad de la República. La obra del ingeniero Eladio Dieste se inscribe en este contexto académico y profesional. Es por ello esencial en esta propuesta la directa participación de los institutos de investigación de la Universidad de la República, tanto en el ámbito de investigación documental como en el del laboratorio de ensayos y análisis de materiales de construcción.

El ingeniero Dieste murió en el año 2000. Sin embargo la empresa que fundó junto con el ingeniero Eugenio Montañez en 1954 – Dieste & Montañez – continúa funcionado con personal interviniente en algunas de las obras emblemáticas en cerámica armada. Dicha oficina ha conservado un importante archivo documental del conjunto de las obras realizadas; un archivo que aunque requiere un exhaustivo trabajo de sistematización, constituye un repositorio de inestimable valor puesto a disposición de este proyecto. Sus especialistas han venido realizando múltiples trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo en obras de cerámica armada realizadas por la empresa en toda la extensión del territorio uruguayo. A ello se suma que algunos miembros de la familia Dieste continuaron la tradición profesional de estudios de arquitectura e ingeniería, estando altamente comprometidos con las obras del ingeniero. Este es un apoyo excepcional que reúne calidad profesional con compromiso personal. Por todo lo anterior, hay inmejorables condiciones para aplicar antecedentes documentales y experiencia acumulada al análisis de las patologías de la Iglesia de Cristo Obrero, siendo objetivo central del proyecto el poder concretar normas de mantenimiento sustentable, aplicables a esta tipología estructural en un escenario ampliado a escala continental.

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Fotografía Mónica Silva Contreraś Fachada lateral: Las superficies regladas de cerámica armada que caracterizan el exterior de la iglesia.

4.- Potencial de la metodología propuesta y de los protocolos utilizados para servir de modelo en la conservación de otros edificios del siglo XX.

El proyecto apuesta a cinco líneas estratégicas de estudio  transdisciplinar. Es por ello que desde el inicio de la elaboración de la propuesta se ha partido de encuentros, talleres y reuniones, alentando la visita conjunta a la obra de los expertos intervinientes en búsqueda de una visión holística en cuanto a la sostenibilidad e integridad de las propuestas de relevamiento, investigación, valoración, conservación preventiva y correctiva, documentación y difusión. De la misma manera, se ha buscado una interacción de las distintas instituciones involucradas en la propuesta, así como en el formal compromiso de su cooperación, tanto en los procesos de obtención de permisos y facilidades de actuación en el sitio, como en la parte económica a través del aporte de horas-hombre y servicios, a modo de contraparte de la inversión prevista en aplicación de esta propuesta.

En síntesis, se apuesta a una visión transversal de la conservación. Es en este campo donde el grupo de trabajo hará un esfuerzo sustancial para potenciar las lecturas especializadas, conjuntamente con una acción de impacto en el grupo social que acompaña la obra, como en los  actores privados que podrían colaborar con el financiamiento y/o la viabilidad de las gestiones y tareas  programadas a mediano y largo plazo (en tanto se consolide un “observatorio” en continuidad).

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Fotografía Ciro Caraballo La fachada posterior, con diferentes texturas de ladrillo y la ventana invertida que ilumina la pared del presbiterio.

a.- Datos del edificio: Sede de la Parroquia del Cristo Obrero y Nuestra Señora de Lourdes. Atlántida. Diseño del ingeniero Eladio Dieste Saint Martin.

Las conversaciones para el proyecto del edificio se iniciaron en 1952. La construcción, a cargo de la empresa Dieste & Montañez Ingenieros, comenzó en marzo de 1958 y finalizó, salvo pequeños detalles y algunos faltantes, en julio de 1960.

El lugar donde se construyó la Iglesia comprende dos propiedades continuas: un terreno, propiedad de la Iglesia Católica, baldío al momento de comenzar la construcción, y otro propiedad de una congregación de religiosas, donde ya existía un pequeño edificio con una capilla y un salón.  En el primero se construyó la iglesia, mientras la torre-campanario ocupa una pequeña parte del segundo, contigua al límite con el primero.

El predio en el cual se construyó la iglesia fue declarado Monumento Histórico Nacional por resolución número 129/998 del 21 de febrero de 1998, con lo cual la torre-campanario – parte fundamental del conjunto – no cuenta con protección jurídica.

La realización de esta obra fue posible gracias al matrimonio Giúdice-Urioste, quienes donaron los recursos necesarios para construir el templo que sustituiría a la capilla existente. El proyecto preveía la demolición de la capilla preexístente, la cual aún está en pie.

En el archivo de la compañía Dieste & Montañez hay documentación de la obra: planos, memorias de cálculo, fotografías, así como documentación administrativa, con datos de insumos y del personal obrero que intervino en su construcción.

Muy rápidamente la obra tuvo repercusión en las publicaciones especializadas, tanto nacionales como internacionales.[i] Se trata de la edificación más conocida del ingeniero Dieste, cuya más reciente publicación internacional fue la exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) “Latin America in Construction: Architecture 1955-1980”, entre marzo y julio de 2015.

El actual uso del edificio tiene fuertes vínculos con la comunidad local pues es, en primer lugar, el de culto católico al que asisten los fieles de Estación Atlántida y de localidades cercanas. El colegio católico contiguo usa regularmente el templo. Sus espacios se ceden frecuentemente al uso por parte de instituciones locales, sociodeportivas y ONG´s, de promoción social, apoyadas por la iglesia y por las autoridades locales. Es voluntad de todos continuar con ésta política.

Actualmente se están ampliando las posibilidades de acceso público, con la atención a los visitantes por parte de guías preparados, en coordinación con el párroco y con el apoyo de la Dirección de Turismo de la Intendencia de Canelones.

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Fotografía Marcelo Payssé Ubicación de la iglesia de Cristo Obrero y su campanario, cerca de la Ruta Nacional N° 11, en un contexto semirural.

b.- Descripción histórica del edificio y de su relevancia.

El matrimonio Giúdice-Urioste se puso en contacto con el ingeniero Eladio Dieste, ferviente católico, para la realización del que sería el primer proyecto que abordaría integralmente y cuya realización fue demorada debido a los escasos recursos disponibles.

Dieste dedicó todo su entusiasmo y convicción a la propuesta empleando la técnica constructiva que, para ese momento, era una temprana experimentación en su obra: la “cerámica armada”. Las superficies onduladas en el conjunto son resultado de su empleo como recurso estructural, tanto en los muros laterales generatriz recta y directriz catenaria, como en la cubierta de doble curvatura, también de directrices catenarias (curva que describe una cadena sostenida desde dos puntos) y en la construcción de la torre-campanario exenta.

Estas “cáscaras” -como solía llamarlas con frecuencia Dieste– son, en definitiva, estructuras laminares, en las cuales los esfuerzos se resisten, al decir del propio ingeniero “por la forma y no por la mera y torpe acumulación de material”.

Desde el punto de vista arquitectónico, Dieste volcó en el diseño las convicciones de lo que, a su juicio y su profunda fe, debía caracterizar a los espacios de una iglesia. Se trata de un templo de una nave, con el coro sobre el acceso, con lo cual la entrada es a través de un amplio umbral de penumbra entre la puerta y el amplio espacio principal. El presbiterio está constituido por un muro que apenas alcanza la mitad de la altura del edificio, detrás del cual se ubican una capilla con la imagen de la Virgen de Lourdes, la sacristía y la oficina parroquial. El área del templo es de 528 m2. La cubierta de cerámica armada alcanza distancias de 16 a 18.8 m., con apoyo en muros con 30 cm. de espesor. La torre del campanario tiene 16 m. de altura.

La relevancia del conjunto reside en el logro de una perfecta integración de la estructura y el sistema constructivo, con los objetivos arquitectónicos y el programa religioso. En tal sentido, debe destacarse la austeridad de la obra, realizada con un material modesto como el ladrillo, dispuesto en diferentes aparejos según el efecto deseado para la superficie y realzado por el ingreso de luz natural a través de vanos en  los muros y la cubierta. Es la primera de las edificaciones para culto católico de Dieste, entre las cuales se encuentran sus mejores logros en el manejo de la luz y la integración entre estructura, sistema constructivo y arquitectura.

Deben destacarse, además, las proporciones del templo, con la fidelidad irrenunciable a una armonía que necesariamente se relacionaba con el “orden cósmico”, como decía Dieste. El ingreso independiente al bautisterio subterráneo, para desde éste subir a la iglesia, completa un conjunto de gran riqueza volumétrica apreciable desde el atrio.

La relevancia de la Iglesia de Atlántida reside, entonces, en su propuesta estructural y constructiva, basada en un sencillo elemento de antigüedad milenaria, el ladrillo, para crear estructuras novedosas, la “cerámica armada”. Está también en el resultado arquitectónico del uso de este material, las técnicas constructivas y el cálculo estructural, sumados a un intencionado empleo de la luz y el color para realzar las formas y texturas. Finalmente, es relevante la apropiación por parte de sus operarios y de los pobladores de la localidad, quienes manifiestan el orgullo por una obra que trasciende las fronteras locales y nacionales.

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Fotografía Ciro Caraballo Imagen desde el frente del acceso al bautisterio, comunicado con la iglesia mediante una angosta escalera.

c.- Condición actual del edificio.

La condición actual del edificio, a casi cincuenta y seis años de finalizada su construcción, puede calificarse de muy aceptable, teniendo en cuenta la poca atención recibida para a su mantenimiento y las agresiones que ha soportado. No obstante, cabe señalar los esfuerzos para realizar algunas tareas de mantenimiento o mejora, no siempre adecuados, que los sucesivos párrocos y algunos fieles colaboradores han llevado a cabo a lo largo de todos estos años. Hay algunos cambios al proyecto original, realizados en el año 2005, relacionados con los cambios en la liturgia considerados en el Concilio Vaticano II. Estos cambios consistieron en la reubicación del altar y la correspondiente modificación del trazado de los escalones de acceso al presbiterio.

En el informe de situación presentado en octubre-noviembre de 2002 por los arquitectos Esteban Dieste y Aníbal Piovani para el obispo de Canelones, se detallan los deterioros debidos al paso del tiempo y a las patologías debidas a la acción de los agentes climáticos o ambientales, así como también a los provocados por agresiones o intervenciones inadecuadas. Las patologías más graves que tiene hoy el edificio estaban presentes ya cuando se realizó el mencionado informe. Estas son: La oxidación de armaduras que provocaron roturas en el techo de las escaleras y corredor del bautisterio (las más graves), en los muros laterales, en la hornacina de la capilla de la virgen y en la torre del campanario, algunas de las cuales fueron reparadas aunque han aparecido otras nuevas. En grado menor, la permanencia de indicios de oxidación de armaduras de algunas juntas del intradós de la bóveda ya detectadas en el 2002.

La inundación del bautisterio y corredor de acceso al mismo, hasta un  metro por encima del nivel del piso, es debida al aumento en el nivel freático, a causa de la tala de un bosque de eucaliptus que existía en un espacio público frente a la Iglesia. El problema es de larga data y se resolvió parcialmente con la instalación de una bomba de achique que mitiga el problema sin dar solución definitiva al mismo. Las fisuras en la cúpula del bautisterio, muy probablemente debidas a movimiento en el terreno por el cambio en la humedad ocasionada por el aumento en el nivel freático, no tienen relevancia desde el punto de vista estructural.

El vandalismo ocasional ha causado deterioro de vitrales y cerramientos de alabastro, tema este causado por la falta de continuidad de los acuerdos y compromisos entre la parroquia y las entidades gubernamentales y las organizaciones sociales laicas del municipio.

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Fotografía Ciro Caraballo Imagen desde el fondo del acceso al bautisterio, comunicado con la iglesia mediante una angosta escalera.

d.- Procesos anteriores de planeamiento o conservación efectuados en los últimos 10 años.

Para la descripción de los procesos de planeamiento o conservación efectuados en los últimos diez años, tomaremos como base el informe de la ponencia realizada por el arquitecto Esteban Dieste, para el Primer Simposio “El patrimonio Moderno en Iberoamérica” realizado en diciembre de 2014, en Guadalajara, México.

Varios de los trabajos previstos en el citado informe fueron realizados, algunos con resultados destacables, como la reconstrucción del antepecho del coro o la reposición de los vidrios de colores en los vanos de los muros laterales de la nave, aun cuando no corresponden al período que se indica en este apartado. La reparación de los escalones del campanario, si bien detuvo parcialmente la oxidación de las armaduras de acero, no fue realizada en forma adecuada, pues se sustituyeron los ladrillos rotos por mortero de arena y cemento.

En agosto de 2005 se realizaron los últimos trabajos de importancia en restauración y aporte de equipamiento en la Iglesia. Estos consistieron en la reposición de los vidrios de colores en los pequeños vanos de los muros laterales ondulados. Este trabajo supuso un estudio previo para reconstruir la lógica de distribución de colores, para lo cual se fabricaron los vidrios incorporándoles el color por la técnica de vitrofusión. Se colocaron ligeramente hacia el interior, en relación a su posición original, para poner del lado exterior una placa de policarbonato transparente que los protegiera de la intemperie. Los aportes en el equipamiento fueron el de un ambón y una base para el cirio pascual, de granito basto de cantera, trabajado por un picapedrero de la cantera situada en el departamento de Rocha, a 170 Km de distancia.

A estos trabajos, cabe agregar, los realizados por la Intendencia Municipal de Canelones: mantenimiento del pavimento de balasto y mejoras en la conformación de la cuneta en la calle frente a la Iglesia, para mejorar el escurrimiento de las aguas.

Las reparaciones a la bomba que extrae el agua del bautisterio, que cada tanto exige mantenimiento, se realizan a cargo de alguna colaboración voluntaria o de la alcaldía de Atlántida.

También se han realizado trabajos para solucionar la rotura del mármol ónix que cubría el lucernario lateral en la Capilla de Lourdes, detrás del bautisterio. Este fue cerrado con una losa de hormigón vaciado en sitio, la cual, en algún momento, habrá que retirar y reponer con un mármol similar al original.

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Fotografía Ciro Caraballo Vista general del interior de la iglesia, con las luces, sombras, colores y superficies curvas que lo caracterizan.

Plan de Trabajo

La Iglesia del Cristo Obrero de Atlántida carece de un marco general para su gestión así como de criterios para su conservación. No existe un órgano de gestión colegiado entre los actores institucionales, los propietarios y la comunidad para su uso sustentable, a lo cual se suma la inexistencia de un plan de financiamiento para acciones preventivas de conservación o acciones correctivas al deterioro y a su equipamiento.

La inexistencia de un plan de manejo y de una entidad multifocal responsable de la gestión del bien patrimonial, conformada por propietarios, comunidad religiosa, empresarios locales y autoridades municipales, ha llevado a que el mantenimiento y adecuaciones de servicio y mobiliario, así como del área exterior del conjunto, recaiga sobre los sucesivos párrocos y la comunidad de fieles, la cual es muy reducida y de poca capacidad económica. Ello afecta tanto lo financiero como lo estético. Producto de esto son los sistemas eléctricos y de iluminación inadecuados, las rejas de protección inapropiadas a la estética del edificio, así como la falta de mobiliario y de elementos de liturgia acorde con el carácter y la calidad de la obra.

La falta de un plan de manejo también afecta el uso público del bien. La iglesia no tiene un responsable a tiempo completo, por lo cual el horario para las visitas es aun restringido. Ello afecta su integración a los programas turísticos locales y reduce su capacidad de recibir aportes y donaciones.

La escala y ubicación de la iglesia se ve fuertemente afectada por los cambios urbanos inmediatos ocurridos desde su construcción. El incremento de tráfico de la vía nacional N° 11, a escasos 50 metros de la fachada, afecta la posibilidad de que pueda ser adecuadamente apreciada. Además, la contaminación y el riesgo de accidentes se ven permanentemente incrementados. Ello debe ser estudiado en conjunto con las limitaciones de altura, uso y estética de su entorno urbano inmediato, actualmente conformado por viviendas aisladas de un solo piso, que puede cambiar radicalmente debido a la presión que genera el incremento del turismo en el municipio de Atlántida.

Los recursos de Getty Foundation, mediante su programa Keeping It Modern, serán acompañados por el aporte de recursos de las autoridades locales, en horas de trabajo por parte del personal de las instituciones involucradas, así como la prestación de servicios (transporte, reproducciones, comunicaciones, refrigerios y actividades administrativas). El proyecto busca generar un diagnóstico actualizado de los riesgos del bien patrimonial, así como asegurar una gestión sostenible con la más amplia participación de la comunidad religiosa, de las autoridades y de las empresas locales, tanto turísticas como productivas.

Para el desarrollo del proyecto se han organizado cinco equipos de trabajo especializados. En cada uno de ellos participan profesionales capacitados, consultores independientes o provenientes de universidades y entes tanto públicos como de empresas privadas. Cada equipo tiene un coordinador, función que recae en el profesional con más experiencia y formación en el tema. Ello asegura la coherencia de los estudios específicos, fomenta el análisis crítico de los resultados y asegura la coordinación del momento de actuación de los especialistas.

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Fotografía Mónica Silva Contreras Detalle de la cubierta ondulada de cerámica armada.

Los equipos técnicos, correspondientes a los cinco componentes fundamentales del proyecto, son los siguientes:

A.-  Investigación histórico-documental.

El conocimiento detallado del proceso de gestación y construcción de una edificación patrimonial es fundamental para programar su conservación, tanto preventiva como interventiva. La documentación y análisis del proceso constructivo de la Iglesia de Atlántida, así como la incorporación de datos acerca de otras obras de Eladio Dieste, pueden ser claves para la comprensión de los deterioros que la estructura ha presentado y que presenta actualmente. Puede ser de gran utilidad en la determinación de patologías, así como en consideraciones de conservación preventiva y en la documentación para proyectos de restauración. Los resultados de las actividades específicas que se prevén serán integrados en un documento final con imágenes y referencia detallada de fuentes de información. Las imágenes serán digitalizadas y contarán con un índice.

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Fotografía Ciro Caraballo Detalle de la luz pasando a través de los cristales de colores.

B.-Documentación geométrica del bien cultural; equipamiento y funcionamiento estructural

La Iglesia Cristo Obrero es una obra única, con características muy particulares. La geometría general surge de leyes de generación muy precisas, a partir de una serie de curvas catenarias (gausas, como las llamaba Dieste), que se desplazan sobre generatrices rectas y curvas. Su prefiguración mediante modelado digital es factible a partir de la información disponible y la verificación en el edificio. Dadas las características funcionales del bien como sede parroquial, con  espacios administrativos, para la liturgia y los actos sacramentales, se evaluarán las características funcionales y estéticas de las instalaciones y equipamiento existente. Ello permitirá formular los proyectos de conservación, sustitución o dotación, en el caso de no existir.

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Fotografía Ciro Caraballo Detalle de los vidrios de colores a nivel del coro.

C.- Patologías y deterioros.

Este línea estratégica tiene como objetivo explorar, conocer, clasificar y determinar afectaciones y daños en la materialidad  de la estructura y acabados de la Iglesia. Se identificarán factores de deterioro, naturales o antrópicos, que ponen en riesgo la estabilidad de la permanencia o imagen del bien patrimonial. Se propondrán acciones preventivas y correctivas que puedan traducirse en proyectos factibles de aplicar a corto, mediano y largo plazo. Especial atención tendrá el análisis de la calidad y comportamiento de ladrillos y refuerzos metálicos, como componentes esenciales del sistema estructura de la cerámica armada. Mediante estudios de laboratorio se hará la caracterización técnica de materiales cerámicos, morteros y barras de acero, con el objetivo de conocer su estructura morfológica y su desempeño físico–mecánico. Ello permitirá establecer acciones preventivas y correctivas que prevengan daños mayores en la estructura. Igualmente se analizará y evaluará el estado de pisos, componentes de madera, cerramientos, y sus factores de deterioro. Particular atención tendrá el estudio de filtraciones por capilaridad. Incrementadas por las modificaciones del nivel de la capa freática, que ocasionan el alto deterioro del baptisterio subterráneo.

Uno de los objetivos del proyecto es el desarrollo de conocimiento sobre el sistema constructivo de la “cerámica armada” y sus patologías. Para ello se ha programado, con el coauspicio de la Universidad de La República, el Seminario “Patologías de la cerámica armada”, cuyo objetivo es presentar y discutir criterios, métodos e instrumentos aplicables al diagnóstico de las patologías en edificaciones de valor patrimonial del siglo XX construidas con este sistema, y las posibles medidas correctivas para su restauración y conservación preventiva. Estará dirigido a expertos y profesionales vinculados a la conservación del patrimonio arquitectónico con interés en profundizar conocimientos técnicos sobre la cerámica armada y en particular en la obra de Eladio Dieste. Tendrá una duración total de 45 horas (incluyendo 30 horas presenciales y 15 horas de actividades complementarias a cargo de los participantes). Tendrá carácter teórico práctico incluyendo instancias expositivas a dictarse en Facultad de Arquitectura y/o Ingeniería y clases prácticas que tendrán lugar en la Iglesia de Atlántida. Será coordinado por el equipo técnico a cargo del relevamiento  geométrico, estudio constructivo y patológico de la Iglesia de Atlántida y contará con la participación de expertos invitados nacionales e internacionales.

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Fotografía Marcelo Payssé Las paredes onduladas, con diferentes texturas de ladrillos, que conforman la sacristía y la oficina parroquial detrás de la pared del presbiterio.

D.- Impactos urbanos y manejo de riesgos.

Estación Atlántida, la población donde se encuentra la Iglesia de Cristo Obrero, es una zona de la periferia urbana de Atlántida, principal balneario de la Costa de Oro en Uruguay. Su origen es la estación de ferrocarril que conectaba Montevideo, a 45 Km, con la zona balnearia. Apenas alcanza los 2.900 habitantes, quienes son principalmente  agricultores y trabajadores al servicio del centro turístico de Atlántida. Se trata de un contexto conformado, principalmente, por viviendas de autoconstrucción, aisladas, de una planta y con áreas verdes a su alrededor. La presión del balneario y el interés de la Iglesia de Cristo Obrero tienden a modificar el perfil y ocupación de la zona, lo cual debe ser normado para evitar edificaciones en altura que afecten la valoración del bien patrimonial.

El Nodo Ruta Interbalnearia, Ruta 11, es uno de los puntos de mayor tránsito del sistema de rutas del país, y conecta Estación Atlántida con Atlántida Balneario. Esta ruta de alto tránsito pasa a menos de 200 metros de la Iglesia de Atlántida, siendo un factor de alta perturbación y riesgo.

Las edificaciones inmediatas al templo, conformadas por una escuela, un club social y viviendas, son de baja calidad y poco valor estético. El conjunto y, en particular, una parte de la escuela que ocupó una edificación que debió ser demolida al finalizarse la iglesia de Cristo Obrero, debe ser evaluado y normado, para impedir que un desarrollo inadecuado afecte las visuales del bien patrimonial. En la actualidad la intendencia de Canelones y el Municipio de Atlántida desarrollan un proceso integral de planificación territorial de todo el municipio, insertándose este estudio específico del entorno de protección y área de amortiguamiento de la iglesia de Cristo Obrero, como un plan especial dentro del mismo. En el análisis de riesgos solo se incluiría el de inundaciones, dado que en la zona no se presentan otros riesgos naturales o antrópicos que pudieran impactar el bien.

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Fotografía Ciro Caraballo Los escalones en voladizo en el interior del campanario.

E.- Actores sociales; sistema de gestión; banco de proyectos.

Uno de los retos de la elaboración de un plan de manejo está en la adecuada identificación y participación de los actores sociales directamente relacionados con el bien patrimonial. Los valores representados por el bien trascienden su reconocimiento estético o histórico. Muchos otros valores están relacionados por la generación de referentes urbanos, identidad local o uso cotidiano. Generalmente se trabajan los programas y acciones con los propietarios y las autoridades locales, dejando fuera piezas importantes del sistema de actores sociales involucrados: empresarios, vecinos, usuarios, turistas, escolares, académicos, entre otros.

La conservación sostenible de un bien cultural dependerá de la adecuada relación entre las distintas instancias, con el fin de asegurar el reconocimiento local de los valores y limitaciones del bien patrimonial. Todo Plan de Conservación y Manejo debe contar con un sistema de gestión, que incorpore claramente a las distintas instancias con autoridad o recursos involucrados en el manejo del bien. Ello implica igualmente claridad de las posibles fuentes de financiamiento, de los órganos consultores y de los canales de participación para usuarios, vecinos y visitantes.

Ciro Caraballo

Arquitecto, Master en Historia, Master en Patrimonio y Turismo y Doctor en Arquitectura con vasta experiencia académica, asesor de UNESCO e investigador dedicado a la valoración, planes de conservación y planes de gestión del patrimonio.

Mónica Silva Contreras

Arquitecto, Master en Historia de la Arquitectura y Doctora en Arquitectura. Profesora de historia de la arquitectura y de las técnicas constructivas modernas. Investigadora y asesora en valoración, rehabilitación e intervención del patrimonio.

 

Enlaces

Proyectos seleccionados por Getty Foundation para el programa Keeping it Modern en su edición 2016.

The Getty Foundation

Proyecto Getty para la conservación de la Iglesia de Cristo Obrero en Atlántida

 

[i] Eglisse paroissiale d’Atlántida. L’architecture d’aujourd’hui 96, (Paris) junio-julio de 1961, pp. 88-89.

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