Por Rosa Pereira

Parece absurdo hacer esa pregunta; sin embargo es la que se me ocurre después de reflexionar detenidamente acerca de una modalidad presente, de unos meses para acá, en casi todas las tiendas de ropa, calzado, supermercados, expendios de medicinas por nombrar los más visitados. El asunto en cuestión está relacionado con unos carteles presentes en las entradas de dichos establecimientos. Oraciones gramaticales como estas: “se revisan bolsos y carteras al salir”, “se visualizan carteras a la salida” (pasemos por alto la sintaxis y la morfología de dichas oraciones; no es lo relevante en este escrito).

Estos avisos dan por sentado que quienes entren al establecimiento si les llegare a gustar algo o necesitaren algo lo tomarán y se lo llevarán sin pagarlo; en conclusión: se lo robarán y la única manera de evitar esto es revisando los bolsos, carteras, morrales y cualquier otro aditamento que lleven los clientes. Al menos esta esa es la interpretación que hago de la exhibición de tales carteles; si esa no es la idea me gustaría que alguien (por ejemplo algún supervisor o encargado de dicha tienda) me explicaran cuál otra razón origina la presencia de tales avisos. Muchos visitantes de estos negocios ni siquiera leen los anuncios y quienes lo hacen entran a sabiendas de que al salir les revisarán todo lo que lleven para el momento. Hemos transformado el hecho de que duden de nuestra honestidad en una conducta cotidiana y por lo demás en algo normal en el ámbito comercial.

¿Qué pasa con el venezolano actual? ¿Qué sucedió con nuestro amor propio? ¿Qué le hicimos a nuestra dignidad? ¿Por qué, de manera tan sumisa, aceptamos que nos insulten cada vez que vamos en busca de un artículo de primera necesidad? ¿O es que no debe interpretarse como un insulto que tengan la certeza de que nos llevaremos algo sin pagar y con seguridad lo encontrarán en nuestros bolsos y carteras? ¿Tenemos que acostumbrarnos al maltrato de donde quiera que este venga?

No recuerdo haber visto año atrás, en tantos sitios, afirmaciones públicas y tan directas que cuestionasen mi honestidad. Como van las cosas dentro de poco leeremos algo más o menos así: “En este establecimiento sabemos que usted es ladrón y por lo tanto revisaremos su cartera para saber si se lleva algo de mi tienda sin pagarlo” ¿Parece exagerado? Pues no lo es; tienen tiempo diciéndonoslo.

Hace pocos días una animadora de un conocida programa de televisión afirmaba con gran preocupación que hemos avanzado mucho en el ámbito de la electrónica; pero en lo específicamente humano hemos involucionado. Mucha tecnología, muchos títulos universitarios; pero poca capacidad de reflexión y autovaloración. Con tanto avance tecnológico ¿no existe algo que pueda servir como aviso o pueda detectar cualquier actitud verdaderamente sospechosa y así ganemos un poco más de respeto? Debe existir.

3 Comments

  1. Al fin alguien habla sobre esto. He optado por llevar solo la tarjeta y documentos junto con mi teléfono, prefiero no entrar al establecimiento que pasar por el momento desagradable. El año pasado renuncié a prestar un servicio corporativo en la posada Sie….res, en parte, porque a la entrada y a la salida los vigilantes vaciaban mi bolso sobre una mesa dejando los artículos personales a la vista de todos, inclusive la ropa interior, la gerencia no hacía mayores cambios al respecto. Hasta cuándo debemos sentirnos vilipendiados y continuar permitiendo abusos sin un poco de respeto hacia nosotros mismos?

  2. Deberíamos pedir indemnización por el agravio cada vez que somos insultados de esta manera. También es cierto que cada vez mas personas sufren de hurto dentro de estos establecimientos por carteristas, que ellos saben quienes son porque tienen cctv pero aun así no advierten a sus clientes de la presencia de este tipo de gente dentro de sus comercios. Es complicidad? Porqué no ofrecen sus cámaras para ver quien fue? A estos establecimientos no hay que volver. Doy fe de tiendas Megan en Sambil y Automercados Plazas Los Samanes.

  3. eduardo Lòpez

    Es cierto. Debemos empezar a reaccionar, no es posible que nos señalen como ladrones, no los digan en la cara, y lo aceptemos como si nada. De acuerdo con lo señalado por la autora de este artículo.